Por mucho que algunos crean lo contrario, la gente verdaderamente inteligente habla en un lenguaje llano y claro. Sólo los necios se parapetan detrás de palabras huecas y clichés para hacer más grande de lo que es el intelecto del que tanto presumen.

n la publicidad, como en muchísimas otras disciplinas, abundan también los «palabros» y los clichés absurdos. Sin embargo, hay algunos que merecen morir más que otros. Bob Hoffman enumera en su blog Ad Contrarian los más letales:

1. Publicidad nativa
Detrás de este concepto, el «palabro» de moda entre los «marketeros», se esconde una fórmula publicitaria que ha existido desde siempre, la de disfrazar la publicidad de contenido para “engatusar” al lector.

2. Publicidad interactiva
Un clic entre miles no es interactividad. Es ausencia absoluta de interactividad.

3. El consumidor está al mando
¿Hubo realmente alguna vez en la que el consumidor no estuviera al mando?

4. Lealtad a las marcas
Cuando hablamos de lealtad a las marcas, estamos hablando en realidad de hábitos, preferencias o meras conveniencias.

5. La televisión está muriendo
Si es cierta esta afirmación, ¿por qué este gráfico dice todo lo contrario?

6. Historias
La buena publicidad necesita algo más que buenas historias para nutrirse. Las historias necesitan ser condimentadas con una pizca de persuasión.

7. Contenido irresistible
Decir que el contenido debe ser irresistible para enamorar al consumidor es una absoluta perogrullada.

8. Transformación
La próxima persona que diga que la publicidad se está adentrando en una era de transformación debería “morir”. ¿Por qué la publicidad es tan poco original cuando habla de sí misma?

9. Marca personal
Las marcas personales sólo interesan en realidad a las personas que no son capaces de distinguir entre vida y estilo de vida.

10. Conversaciones
¿Por qué los publicitarios se empeñan en agarrarse como un clavo ardiendo a las conversaciones en sus charlas y ponencias? En 2009 esta palabra era la expresión de moda en el universo publicitario, pero ya llovió mucho desde entonces.

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